sábado, 22 de noviembre de 2008

Hipertexto Universidad y Futuro

Universidad y Futuro
Con el sentido de lo humano por delante...

Por: Alberto Muñecas Vecchione
Universidad Pedagógica Experimental Libertador
Instituto Pedagógico de Maturín
Surfeando la realidad
La universidad es una construcción humana que ha evolucionado desde el siglo XII hasta la actualidad gracias a su capacidad de percibir la realidad y amoldarse a las tendencias dominantes de cada época. Estos cambios que otros universitarios dieron en el pasado, exigen, para nuestra sobrevivencia moderna, las acciones creativas de los protagonistas de hoy.

Las tendencias sociales actuales indican que el futuro del sector se promete exigente, pudiéndose percibir una fuerte necesidad de transformación de la universidad contemporánea, a fin de conciliar su relación con la sociedad.

Entre los argumentos vitales de la universidad moderna, además de la docencia, figura la investigación, sin embargo, en la escala planetaria, las corporaciones globales han sobrepasado e incluso capturado las posibilidades de creación científica y tecnológica de las universidades.

La lógica de la investigación en la modernidad ha estado desarrollando una abrupta escisión entre el interés final del conocimiento y el sentido de identidad del género humano, de hecho el desarrollo de la ciencia, en donde la universidad es protagonista estelar, ha colocado al ser humano moderno en un conjunto de escenarios que atentan contra sus cualidades y límites de existencia, provocando importantes trastornos de personalidad, frente a los cuales el humano se presenta con pocas herramientas de liberación.

Dicho en otras palabras, el ser humano parece haber sido alojado en una prisión científico-tecnológica, a la cual se ha hecho totalmente adicto, debido al ritmo y exigencia de la vida contemporánea.

La situación pudiera ser calificada de confortable; si la participación fuera más voluntaria, los daños al ecosistema no fueran tan profundos y si la lógica del mercado que acompaña a esta creación humana, no fuera tan lacerante con las personas que no logran ubicarse en las posiciones centrales y/o protagónicas del sistema.

La alienación, la destrucción ambiental y la miseria de gruesos sectores sociales, han surgido entonces como desagradables e inmanejables consecuencias de una suerte de humanidad que se caracteriza por estar reñida con lo humano, con lo natural y lo auténtico, para obtener, a cambio, de cada ser humano incorporado, un sujeto real o potencial para el movimiento del capital.

Frente a estos escenarios, las preguntas que los universitarios deben hacerse tendrán que relacionarse con dos hechos: ¿Debemos seguir alimentando este modelo? ¿Podemos trabajar en el diseño de otro?

Célebres preguntas, como se puede ver. La respuesta ya se deja escuchar en el ambiente si leemos con exactitud las tendencias, así junto al brillo de los aciertos científicos y los productos tecnológicos, lo humano ha cobrado una nueva significancia; por una parte los argumentos de paz, justicia y de solidaridad encuentran cada vez más sentido dentro de las dinámicas sociales ordinarias, y además, cuando revisamos al interior de nuestro ser, nos vemos cada día más interesados en la personalidad, la autoestima y la sobrevivencia del amor.

Por otra parte el sentido de la ciencia pedagógica se ha corrido desde las mecánicas demostraciones conductistas, hacia el territorio de las emociones formativas y desde ahí hacia las inmensas posibilidades que la neurociencia promete a la pedagogía y a la formación de la personalidad del ser humano.

Cómo funciona el ser humano, cómo democratizar la creatividad, cómo se estimula el pensamiento y cómo se crea la conciencia social, parecen ser los retos más llamativos de la pedagogía y de la universidad contemporánea.

Entendemos igualmente que la universidad no sólo debe investigar, junto o en competencia con cualquier corporación, ella debe pensar y estimular en el futuro cercano el sentido de lo humano, lo cual representa una tarea de alta estrategia para la sociedad. Ya no se trata de cómo el mercado se inserta eficientemente con lo social, ahora se trata de cómo lo humano transforma el tipo de humanidad que la modernidad nos ha patrocinado.

En esta tarea se deben unir junto al pedagogo; el filósofo, el teórico, el tecnólogo, el aprendiz y el experto, procurando darle vida al perfil de la sociedad postmoderna, sin embargo la pregunta obligada es: ¿Desde qué universidad hemos de responder?

La universidad que conocemos está en capacidad de diseñar la salud, la producción, la educación, el transporte o cualquier otra actividad humana, utilizando la economía y el mercado como una herramienta de trabajo.

La universidad que actualmente tenemos sabe comprometerse con los intereses políticos económicos o civiles, locales o globales, y en función de ello ha presentado sus propuestas sociales de trabajo y de existencia para sí misma.

Sin embargo se impone modificar o ampliar estas tendencias con el fin de asumir otro futuro, de acuerdo a las lecturas de realidad actual, estamos en la hora de comprometernos con el género humano, no sólo con las necesidades de este último y de la sociedad que protagoniza, sino también con los códigos de su propia sobrevivencia, antes de que su supremacía sea sustituida por las corporaciones o las redes globales no universitarias.

La cualidad del compromiso descrito despierta el sentido de la ética, la cual repercute severamente en la universidad, en su papel con el futuro de la humanidad y en especial con la categoría "humano", ya que, a la luz de las tendencias actuales, es sólo de la universidad de donde podemos esperar este tipo de respuestas.

El sentido futuro de la universidad deberá estar centrado, primordialmente, en la pedagogía social. Es desde nuestra institución, desde donde debe partir la desintoxicación a las adicciones típicas de la modernidad, tales como el consumismo, el fetichismo, el egoísmo, el uso despiadado del recurso natural, el abandono del cultivo del cuerpo y el urbanismo exagerado, entre otras problemáticas graves de la modernidad, las cuales además de perturbar nuestra sana existencia, nos impiden ver con claridad la construcción de caminos alternos.

Hoy, al igual que en el renacimiento, en el surgimiento de los estados nacionales, en el maquinismo y en la era de los circuitos electrónicos, la universidad debe reflexionarse a sí misma y proponerse los caminos a seguir, los cuales parecen estar inspirados en el rescate del protagonismo de lo humano sobre lo técnico.

Frente a estas consideraciones, resalta como nueva herramienta social, nuestra misión particular la tendencia de las universidades temáticas como el caso de la Pedagógica la cual me aloja, donde estamos abriendo frentes de trabajo para la intervención y formación del ser humano. Por esta razón, tal como en nuestro nacimiento institucional otras universidades nos enseñaron el camino para aquel momento, así, en este momento, nosotros desde la madurez de nuestra ciencia pedagógica, podemos contribuir a señalar el camino del futuro de la universidad y de la sociedad en general.

Ahora sólo resta trabajar, no sólo en el marco de las lecturas teóricas existentes, sino también sobre la práctica que hemos desarrollado, tanto en la formación de nuestros alumnos y docentes, como en la práctica que nuestros egresados de pre y postgrado han desencadenado en sus diversos y particulares campos de acción.

Viviendo con la caducidad del saber.
El conocimiento deberá ser renovado constantemente, no sólo con el leído de otros, sino también desde la lectura de nuestros propios escritos. En otras palabras ahora viviremos fundamentalmente con lo aprendido de la práctica reflexiva de la profesión.

Ahora el conocimiento no reside detrás de nosotros, ni se usa para nuestra defensa, El conocimiento está delante de nosotros y espera por su construcción.

Basta de que los docentes de todos los niveles educativos enseñemos lo conocido, es la hora de aprender lo desconocido.

Construyendo la globalización.
La globalización es un hecho para un grueso sector de la población humana contemporánea y además se perfila como un paso previo a la universalización, momento en el cual el reto del hombre va más allá del hombre y del planeta que provisionalmente habitamos y alcanza dimensiones extraplanetarias.

El hombre que protagonizará estos eventos aún no ha nacido, pero la humanidad que lo logrará está en construcción y somos nosotros quienes la construimos.

La humanidad principalmente es más cultura que economía, esto último se impone por un descuido patológico en el establecimiento de las prioridades, la corrección de tal patología está en el sistema educativo y escolar, y nos toca a nosotros realizarlo.

Para nada se trata del regreso a las cavernas o a la feudalización de la vida como fórmula para esconder nuestros temores, más bien se trata de encontrar o fabricar alternativas para entrar en el control de la diversidad que maneja la globalidad.




Provocando la fragmentación de la autoridad y el liderazgo.
En los escenarios de la paz, el fusil deja paso abierto al verbo y con este progresa la diversidad, la autonomía, la complejidad y la discusión. Cada vez vemos con más ahínco como el verbo precede y evita la guerra.

Vivir en estos escenarios sugiere la necesidad de construir un hombre nuevo, indispuesto para someter y ser sometido. y en consecuencia cultivado para la tolerancia.

El nuevo liderazgo no somete, libera para el ejercicio autónomo de la diferencia desde el cultivo de la identidad.

Construyendo la teoría de los saberes para la vida ordinaria.
En la actualidad la lógica ortodoxa del saber acogota al sentido de lo humano frente al imperio de una razón lineal que explica y valida, pero la misma no sirve de refugio para el sentido de la vida ordinaria, más bien es una invitación para la vida sofisticada o una indicación de impedimento y marginalidad frente al modelo.

Un docente universitario difícilmente puede pagar en unidades monetarias las competencias de su egresado abogado, médico o ingeniero, pero el lo formó, entonces como puede justificarse tal marginalidad.

La explicación pudiera estar en la agotada lógica pedagógica de que el conocimiento procede del libro y no del sujeto, del ciudadano común. En este sentido cuando logramos enterarnos que las comunidades tienen algo que decir, descubrimos lo lejos que estamos de las soluciones a problemas que nosotros hemos contribuido a formar.

Si no servimos para que la gente se sirva de nosotros, debemos revisar nuestro ejercicio profesional y muy especialmente la forma como producimos ese profesional

Construyendo el sentido de la construcción.
Mucho se habla de los retos y los roles del docente universitario, se escribe en prosa libre, en reglamentos, en políticas, en directivas, en programas académicos y en informes de gestión.

Cumplimos religiosamente con nuestro trabajo, vemos a nuestros egresados cumplir con su trabajo y sin embargo el sentido de la derrota, el sentido de los cambios gatopardianos no desaparece de nuestras percepciones.

Nuestro sentido de la experiencia indica, esto anda mal, e intentamos resolverlo con técnicas provenientes del pasado que parecen ser adaptables. Apliquemos la teoría de sistemas gritan por la derecha, hagamos la revolución proponen por la izquierda. Hay que aumentar la producción propone el rentista, rescatemos la calidad indica el exigente.

Propuestas y modelos van y vienen y nada parece mejorar. Es la ausencia de programas indica el gerente, es la ausencia de políticas agrega el idealista.

Las nuevas teorías y las nuevas prácticas provenientes de otras latitudes también asoman su punto de vista, con la esperanza de colonizar, al fin y al cabo para eso son las teorías.

Sin embargo, poco se escucha la experticia de una profesora de pelo emblanquecido, porque es muy anticuada. También se rechaza la expresión de una señora de mediana edad que abandonó sus estudios y se puso a enseñar, por ahí, donde nadie quiere ir, y resulta que ahí aprendió algo más importante que enseñar, ahí aprendió a aprender, escuchó la realidad y solucionó asuntos de gran importancia local, que son, los que al final importan para la verdadera calidad de vida.

Derrotando al currículo como arma para "organizar".
La construcción del currículo es un monumento al pasado, ahí se explica como de acuerdo a la experiencia, se vuelve a llegar al lugar al que el otro llegó, o peor aún, que no llegó. Es el seguro mapa de carreteras para ir rápido y en la forma más económica de un sitio del pasado a otro del pasado.

Sin embargo la pedagogía está, o debería estar reñida con las rutas, la pedagogía conduce a la sociedad o mejor dicho al hombre, hacia el futuro, el cual por definición humana se caracteriza por la utopía.

Quizás el futuro de la sociedad pueda ser enjaulado en una ruta, después de todo la sociedad se constituye desde la conculcación del sentido de lo humano.

Pero, ¿y el hombre?

La pedagogía, en el sentido clásico que la conocemos, enseña a quien necesita aprender, pero es el orden social quien dice quien necesita aprender, La pedagogía que estamos necesitando, la podemos llamar de cualquier forma y es la que se escribe desde el sentido de lo humano, desde la utopía, el reto, el risco, con el fin de concebir y lograr la utopía.

La búsqueda de la utopía no puede ser más una categoría colonizada por la mercantilización (capitalista o socialista) para conducir al poder y/o a la ganancia.

La búsqueda de la utopía deberá ser una categoría pedagógica comprometida con el sentido de lo humano, con sus valores y puesta al servicio de sus necesidades.

Derrotando la soledad del docente.
El docente universitario tendrá que inventar el concepto de inteligencia colectiva y desde ahí escribir sus prácticas.

Los jóvenes y los viejos, los especialistas y los integradores, los de práctica profesional y los de especialidad, los directivos y los de aula, los contratados y los ordinarios los dedicación exclusiva y los medios tiempo, los de docencia y los de investigación, los postgraduados, los graduados y los graduandos, los de Carúpano y los de Puerto Ordaz, los de alto índice académico y los de bajo. Todos, absolutamente todos, tendremos que pensar en la misma frecuencia, con el fin de construir una nueva manera de pensar en los escenarios escolares, con el fin de comprender la complejidad social y poder atenderla.

No importa a quien o que leamos, la lectura en lo sucesivo tendrá que ser un estimulante, no un producto final. Entenderemos por producto pedagógico de ahora y en adelante, aquella creación producto de la estimulación ilustrada, la inteligencia colectiva y la acertada lectura de la realidad para poder construir su futuro.

No debe dar vértigo pensarlo e intentarlo, lo que debe dar vértigo es no intentarlo.

Generando riqueza con Saberes.
Aunque pueda parecer lo contrario, no estamos reñidos con los saberes y la ciencia, creemos en ella, en sus cualidades, su exactitud y su capacidad de transformar y producir riqueza.

En esta área, preferimos pensar desde nuestra misión pedagógica, hay que dedicarse con fuerza al cultivo y conquista del saber en las ciencias que poseen la capacidad de transformar naturaleza o producir tecnología, pero en nuestro caso nuestra misión principal es multiplicar la cantidad y calidad de los Venezolanos que en el futuro se dedicarán a tales tareas.

Será importante entonces desarrollar la didáctica que inspire voluntades en los jóvenes que asumirán tales asuntos, deberemos inspirar desde su juventud, el sentido de la exigencia y de la ética como herramienta fundamental de un ciudadano destinado para la creación del saber.

Auxiliando a la educación, papel de la neurociencia.
El avance ocurrido en el último siglo a propósito del funcionamiento del cerebro y de los procesos del pensamiento obligan al docente a abordar tal sabiduría para construir nuevos argumentos pedagógicos.

Al igual que la psicología industrial determina el desarrollo del hombre masa (Ortega y Gasset), la pedagogía de la postmodernidad tiene que crear al hombre que enfrente tal agresión a través de redes de pensamiento, de la creación y de la acción, tanto para la generación actual, como para las futuras.

Para los publicistas el combustible es la venta del producto, para el pedagogo el combustible será el hombre inmunizado del síndrome masa, quizás con la vacuna del pensamiento autónomo.

Haciendo docencia de familia.
Las escuelas de trabajo social conjuntamente con las escuelas pedagógicas están en la obligación de alcanzar la construcción práctica del concepto de familia.

Hablamos y repetimos sobre la familia como célula fundamental de la sociedad, pero en realidad ni la construimos, ni la protegemos, ésta es una nueva obligación escolar y universitaria para la cual estamos obligados a crear un docente transdisciplinario que atienda estos menesteres, el docente de familia, encargado de crear el concepto, crear la didáctica de su enseñanza y mantener sana a la célula fundamental.

Construyendo valores tras la frontera del conocimiento.
El sentido de la profesión docente y por ende de la formación docente, tiene como plataforma orgánica la capacidad y tipo de pensamiento que el docente es capaz de producir.

El pensamiento de la reproducción nos ha conducido hacia una universidad segmentada y diferenciada, en donde el concepto de democracia se materializa en la homogenización del ser humano para su mejor control (escuela capitalista y socialista) y otra escuela de alta calidad o de la dirigencia caracterizada por la super estimulación y la capitalización de los productos de calidad para desde ahí constituir a las élites o dirigencias de las diferentes dinámicas sociales.

La educación homogénea se especializa en mantener al público lejos de la frontera del saber y de la construcción valórica, mientras que la otra educación capitaliza en la dimensión humana destacando la posición de frontera, la capacidad de construir saber y valores. Desde la homogeneidad se impone a la dominación, de cualquier índole, una es la de mercado y otra es la política, en todo caso, ambas, y cualquier otra que el lector desee agregar, mediatizan.

La misión del docente en general y del docente universitario en general es liberar la energía de lo humano por la vía del pensamiento de frontera y de los valores sometidos al escrutinio humano y no del mercado o la política, para desde ahí, liberar las dinámicas sociales y acudir a la creación, recreación o reafirmación a través de la aceptación autónoma.

Venciendo las barreras direccionales.
La estructura ancestralmente piramidal de la universidad provoca que las esferas directivas se distancien de alguna manera de las dinámicas cotidianas que ocurren en el terreno de las relaciones con los alumnos, esto, además de otras patologías, provoca que quien toma las decisiones se acompañe o se asesore de sus experiencias de pasado (las cuales a su juicio pueden haber sido mejores).

El origen de esta circunstancia, no tiene, ni debe ser residenciado, en la exclusiva responsabilidad de quien ejerce las funciones directivas, también es nuestra responsabilidad por no hacer una comunicación intensa para el cambio de las ideas en general y en particular para el cambio de las ideas directivas.

Lamentablemente el escenario anterior no es el peor, pues resulta que en no pocos casos, nos quedamos esperando las iniciativas y los permisos de los sectores directivos, esto es aún más patético y habla de que las llamadas barreras directivas están igualmente presentes en la base como en las autoridades.

Venciendo las barreras del personal.
Una forma de vencer las barreras organizacionales, que en realidad son mentales, tanto de los protagonistas dirigidos por su enquistada actitud de que el trabajo es rutina, y de los dirigentes por la absurda búsqueda del control a cualquier precio de los dirigidos, es provocando una plataforma operacional para el diálogo, la confrontación y la creación.

En el caso de los trabajadores intelectuales, en donde se incluye a todos los docentes, esto es una obligación tan imperiosa, que uno no logra explicar cómo es que puedan existir unidades de medida como la hora clase y los escalafones salariales.

Las ideas, al igual que las uvas, gustan de crecer en racimos.

EL nuevo protocolo organizacional de los ambientes universitarios debe abandonar la figura piramidal y la contextura maciza, para volverse plano y pulverizado, sostenido por redes que logran caprichosas formas de acuerdo al sentido y fuerza de las dinámicas que se logren poner en acción.

El protocolo orgánico será las ganas de trabajar y crear, lo cual se logra cultivando la autoestima de cada uno de los miembros de la comunidad educativa (docentes estudiantes y comunidad)

Los retos, el sentido del logro y el atractivo que representan las dificultades para alcanzar el crecimiento humano, serán los combustibles que a mi juicio acelerarán el crecimiento de la organización.

Produciendo sin desperdicios.
Este axioma, tomado de los paradigmas del Toyotismo es de agradable aplicación en el territorio educativo, entendiendo que formando la personalidad, no es posible que exista algún desperdicio, en principio todos, sin distingo de las cualidades, son productos.

Sin embargo el planteamiento central de la idea no es este, lo magnífico del axioma es que el docente se debe plantear el concepto de producción sin desperdicio, como un norte de vida. Ningún niño, ningún joven ningún ser humano puede ser un desperdicio, un retirado, un excluido, un reprobado.

La meta es que estas categorías desaparezcan del escenario educativo.

6 comentarios:

Indira Mujica dijo...

Saludos estimados colegas...
Como siempre nuestro Profe Muñecas,con una mirada muy crítica y visionaria nos pone a pensar, esta vez en relación al papel de la Universidad en el presente y de cara al futuro. He aquí mi apreciación.

En "Ética para Amador" de Fernando Savater, encontramos lo siguiente:"si uno no sabe cómo arreglárselas para sobrevivir en los peligros naturales, pierde la vida, lo cual sin duda es un fastidio grande; pero si uno no tiene ni idea de ética, lo que pierde o malgasta es lo humano de su vida y eso, francamente, tampoco tiene ninguna gracia".

Savater, con su acostumbrado estilo de sentencia, nos refiere la importancia de la ética como piedra fundacional de lo humano,en tanto que ella se plantea como artífice en la construcción de los modos de vida y la posibilidad de cimentar las bases para conducirse acertada y eficazmente dentro de la sociedad.

Traigo a colación lo anterior para vincularlo con los planteamientos del Prof. A.Muñecas en torno a la necesidad de la supremacía de lo humano sobre lo técnico dentro de los espacios universitarios.

En la actualidad, sin duda alguna, existe una preocupación latente por el valor del ser, sus necesidades e intereses y la inherencia de estos aspectos dentro del hecho pedagógico, sin embargo, a pesar de estar sembrada la inquietud, pareciera que la forma como se ha asumido no ha rendido los mejores frutos, de allí el "sentido de la derrota" que acuña el texto.

Nuestra Universidad está plagada de acusiosos pensadores y brillantes eruditos que critican sin parar el sistema y sus productos, no obstante, difícilmente se detienen a pensar en qué punto de la cadena el estudiante se convierte en un eslabón enquistado sin voluntad y cuál es el grado de su responsabilidad en ello.

Y es que, observamos con preocupación, como cada día el sentido de lo humano se desvirtúa y se convierte en una masa amorfa que nadie pretende ni quiere esculpir, sólo nos conformamos con señalar lo que está mal, mirarlo de reojo y no hacer nada al respecto.

De acuerdo a esto, creo que es allí dónde el valor de la ética como potenciador de lo humano y como generador de "atmósferas positivas" cobra fuerza, ya que se muestra como una aliada indisoluble de la utópica "pedagógía social" a la cual debe apuntar la academia.

Es imperante reflexionar bajo qué perspectivas se forman nuestros estudiantes, cuáles son sus oportunidades para la autoregulación y hasta qué punto su valor como ser humano autónomo, inserto en una realidad social tiene cabida en el día a día upelista.

Por todo lo antes señalado, más que pensar la practica docente como el llenado de un jarrón vacío, se debe concebir como el modelaje de diversas vasijas que por sí mismas toman forma y se colman con líquidos que están en constante renovación...

SALUDOS. UN ABRAZO!

Alixon dijo...

Interesante trabajo el que nos deja el Prof. Alberto Muñecas, como interesante también es el comentario de Indira.
El texto es realmente una joya, y como toda joya es entonces muy valioso. Hay muchas cosas que rescatar del mismo, sin embargo, en esta ocasión solo voy a hacer mi comentario tomando en consideración tres aspectos que me llamaron la atención (de tantos otros), así me quedo con tres por cuanto no quiero abusar agotando el tema. Esas tres ideas tienen que ver con el sentido de lo humano, con la convivencia que ahora existe con la caducidad del saber, y con lo referido al toyotismo.
En primer lugar, el sentido de lo humano. Me parece sumamente interesante que se plantee no el rescate pero sí la posibilidad de recordar que por sobre todas las cosas somos seres humanos, nótese bien, somos seres humanos, es decir, una posibilidad inacabada en el proceso de hominización que no es lo mismo que humanización. La era aquella en la que el pensamiento moderno era el discurso dominante sumía y reducía al hombre a un mecanicismo lógico dando paso a un proceso de cosificación, de tecnificación donde la subjetividad fue secuestrada para imponer un pensamiento dizque unívoco donde la lógica racionalista y la objetividad eran las premisas fundamentales. No obstante, la caducidad y la imposibilidad de cumplirse el proyecto moderno (Habermas) han dado paso a diversas nuevas formas del pensar y asumir el constructo de las realidades y el conocimiento, algunos la llaman posmodernidad, otros como Touraine le dicen nueva modernidad, Habermas se rehúsa a hablar de un nuevo proyecto y dice que el proyecto moderno continúa porque aún está inconcluso, algunos como Augé le llaman sobremodernidad, y otros más osados le dan nombres diferentes pero a la vez interesantes y hasta cuestionables. Lo importante del caso es que ese proyecto mecanicista que sepultó al hombre ha mostrado evidencias de fracturas irreparables (con el perdón de Habermas) y al asumir el cambio socio-histórico y cultural asistimos a la revalorización de lo humano, en aquello de lo que ya habla Nietzsche en su obra Humano, demasiado humano. El tecnicismo del que está inundada la academia debe ser enterrado para que ¡por fin! la hominidad se manifieste a plenitud. Que si somos formadores, moldeadores, bueno, eso es bien discutible y cuestionable, eso es tema para sentarse a debatir agradablemente, pero lo que sí es cierto y mantengo es que debemos aprender a ser responsables de lo que somos y de quienes somos.
En segundo lugar, hablamos de la convivencia con la caducidad del saber. Este otro tópico es para mí álgido cuando hablamos del compromiso docente en el contexto universitario y escolar. Nótese que asumido como está el hecho investigativo en nuestras instituciones educativas (especialmente en las universidades) se piensa desde algunos círculos hoy que más importa el pensamiento venerado de diversos teóricos limitando y en algunos casos sepultando así la posibilidad de la confrontación y la dialéctica. Muchas teorías que hoy se siguen enseñando en nuestras casas de estudios son tan antañas como el polvo, otras caducas, otras insuficientes para explicar las cosas, otras sencillamente son falsas, sin embargo, no sé si es por la comodidad, no sé si es por envidia, no sé si por flojera, no sé si es porque algunos pretenden seguir con esa actitud de “aquí el que sabe soy yo”, o con esa actitud tipo Lusinchi de “tú a mi no me...”, y terminan siendo personas que no aceptan una visión diferente, pero lo cierto del caso es que esas cosas se siguen enseñando y seguimos desfasando al sistema, a la nación toda, a nosotros mismos y a quienes comparten con nosotros los espacios educativos. Cuando alguien asume una posición que enfrenta dichas teorías, que contradice a dichos emblemáticos estudios entonces salen algunos por allí casi casi que a gritar: BLASFEMIA, BLASFEMIA. Me hace pensar esto en aquella ocasión en la que (narrado en las Sagradas Escrituras) Caifás como sumo sacerdote aquel año rasga sus vestiduras cuando Jesús responde a su arenga pseudojurídica (en un juicio sesgado e ilegal hasta decir basta) con la respuesta que debía dar como lo que realmente era, el Rey de reyes y Señor de señores, pero también con la respuesta que esperaba Caifás que diera y que debía dar para dizque condenarse. No recordaba Caifás que rasgarse las vestiduras le acarreaba a él mismo como sumo sacerdote la lapidación por cuanto así se lo demandaba en la Mishná judía.
Debemos dejar de lado esas actitudes sacrosantas y asumir la investigación por y para la construcción de saberes pertinentes, por y para la construcción de conocimientos incluso desde un punto de vista multi, trans e interdisciplinario. Aún en Venezuela no tenemos la costumbre pero ya espero que ese movimiento llegue, que se de el momento en el que comencemos a investigar no desde nuestras parcelas fragmentarias (dizque áreas de la educación) sino desde la visión de equipos multidisciplinarios para construir saberes y conocimientos que se acerquen aún más no a la integralidad sino al holismo. En Colombia es muy frecuente encontrar estudios realizados por equipos multidisciplinarios y vayamos a ver como se avanza en la ciencia y la producción de conocimiento desde el país vecino. Pero no es solo Colombia, está Argentina, Uruguay, Brasil, Ecuador, México (desde hace rato), etc. ¿Cuándo nosotros?. No estamos llamados a reproducir saberes sino a producir, y creo que esto es parte del desafío, que es aún mayor, claro está, se trata de la refundación de la academia desde una nueva episteme y una nueva concepción de la educación.
Por último, pretendo ofrecer mi opinión con respecto a lo mencionado sobre el toyotismo. Es cierto que el toyotismo surge en el Japón como una respuesta y como una necesidad y es justo e imperante reconocer que el resultado de esa idiosincrasia abonada en diversas áreas de la producción tecnológica ha sido el desarrollo acelerado, sostenido y progresivo de un archipiélago que había sido destruido en la segunda guerra mundial convirtiéndolo hoy en la segunda potencia económica mundial solo detrás de los Estados Unidos de Norteamérica. Japón logró un crecimiento económico nunca antes evidenciado en ninguna otra parte del mundo, sin embargo, acá planteo algunos peros. Así como nace esa idea del toyotismo que fomenta un desarrollo sin igual y el relanzamiento de Japón como potencia a nivel internacional también nace la idea de calidad total, una idea orientada hacia la minimización y eliminación de errores de producción en las fábricas (típico del pensamiento fordiano a pesar de que el principio ni el propósito son los mismos). A pesar de que el trabajo en la empresa Toyota pareciera ser multidisciplinario lamentablemente con el paso de los años y con el crecimiento de la competencia por efectos de la globalización, la idea de calidad total ha visto como se han abierto grietas y ha degenerado en el control del error para que el producto sea un producto en óptimas condiciones al salir de la línea de producción, y al caer en esto regresa a esa filosofía fordiana de producción en la que la obsesión de la producción ha pasado a ser más importante que el trabajador como persona. Se imponen cargas de trabajo que alienan al ser humano, que por más que se quiera negar alejan las posibilidades de crecimiento, satisfacción y desarrollo integral con calidad (premisas fundamentales del toyotismo). En el contexto educativo no me atrevería a hablar de la persona como producto, eso sería reduccionismo, sería materialismo y despersonalización, sería volver a caer envueltos en las promesas utópicas del discurso moderno.
No somos productos, los estudiantes no son productos ni materia prima, ni la escuela ni la universidad son talleres ni mucho menos el currículo la línea de producción. ¿Cómo es posible asumir la labor docente pensando en una producción sin desperdicios?, es que solo pensarlo y asumirlo así es reducir al estudiante a nivel de producto, y es que allí aparece otra vez el fantasma del concepto –muy político de paso- de formación, de dar forma a una cosa, de formar al alumno como se forma a la arcilla sin que la arcilla pueda decir y reclamar al “formador”. La arcilla no reclama porque es una cosa, es inanimada, se convierte finalmente en un producto. Además, no considero que debamos hablar de desperdicio porque si bien es cierto que aún hay lagunas en las escuelas, en las universidades, en las políticas educativas, en los curriculos, también es cierto que los docentes tenemos lagunas. ¿Y es eso acaso un desperdicio?, no, es esa laguna el abismo, el umbral que aparece entre lo que soy y lo que me falta para llegar a ser el que soy (como lo plantea Nietzsche). Claro está, el propósito no es el de hacer fiesta por nuestras imperfecciones ni por nuestras carencias, ni el de justificar las lagunas con el hecho de una hermosa promesa posmoderna o sobremoderna posibilidad de crecimiento (o como le quieran llamar). No, claro que debemos achicar esas lagunas con la premura que se amerita desde el contexto social, pero tampoco es que podemos caer en la vil vulgar trampa de pensar que la escolaridad asegura la integralidad. Eso no es así. Conozco campesinos con los que provoca mantener una conversación pero también conozco Doctores, Magísteres, profesores, que no devuelven los buenos días. Siendo así, ¿dónde está el desperdicio?. Por último, debo agregar que quizás en algún momento mis comentarios parezcan ser un poco ácidos, directos o fuertes como ya alguien habría sugerido, sin embargo en ese sentido debo decir que invoco el pensamiento de Gandhi, quien dice: "En materia de conciencia, la ley de la mayoría no tiene vigencia".
Con mucho aprecio,
Alixon Reyes

Maria Gabriela Villarroel Sanabria dijo...

"Para resolver con éxito los problemas globales, característicos de nuestro mundo contemporáneo, necesitamos crear nuevos métodos de pensamiento, elaborar una nueva moral y una nueva escala de valores, y, sin duda alguna, nuevas normas de comportamiento. La humanidad está en el umbral de una nueva etapa de su desarrollo. No sólo se debe promover la expansión de su base material, científica y técnica, sino, lo que es todavía más importante, formar nuevos valores y aspiraciones humanísticas, ya que la sabiduría y el humanismo son las verdades eternas que constituyen el fundamento de la humanidad. Nos hacen falta nuevos conceptos sociales, morales, científicos y ecológicos que deberían determinar las nuevas condiciones de vida del hombre actualmente y en el futuro" (L. T Frolov.)


Empiezo mi participación con esta reflexión hecha por L.T. Frolov y citada por Morin en uno de sus libros que considero importante como lo es “La Cabeza Bien Puesta”. Lo hago con la idea de darles a entender mis estimados colegas que lo que menciona en su escrito el Prof. Muñeca es algo que se viene anunciando desde hace mucho tiempo y tiene que ver con la decadencia universal de lo que se conoce como “enfoque de la universidad tradicional y napoleónica”.

La muerte anunciada de este enfoque dio sus primeras señales en el “Grito de Córdoba” (1918), beligerante manifiesto ideológico que conserva todavía aún intactas, la frescura y vitalidad, el compromiso y reto históricos, de una nueva generación como portavoz de su tiempo. Las banderas por la reforma universitaria, que levantaran pioneramente los jóvenes cordobeses, se encauzaron como una nueva corriente, una nueva concepción, un nuevo espíritu; lo que implicaba una ruptura con el régimen anacrónico, escolástico y medieval imperantes en las universidades y que aun existe pero esta vez basado en el dominio de conocimiento como muestra de poder y sometimiento.

Estas acciones respondieron al hecho de que la universidad no podía ser un ente vació de humanidad, aislado de la realidad existente fuera de los muros de las instituciones y que asumían a “las ciencias” como los escudos en los cuales sustentaban sus comportamientos y acciones.

No se trataba solamente de declamar humanismo, sino también participación, pues prácticamente era imposible cristalizar una revolución en la enseñanza y la educación universitarias, al margen de la transformación política del conjunto de la sociedad latinoamericana del momento.

Tiempo después en 1968 en Francia, nuevamente el movimiento universitario estudiantil levanto su voz, pero esta vez junto al pueblo, buscando sus orígenes, pues la universidad es el pueblo, viene del pueblo y va hacia el pueblo. Tal cual lo establece en los principios de Independencia y contestación del Manifiesto del Mayo Francés de 1968.
• La Universidad debe ser absolutamente independiente de cualquier poder político.
• La Universidad debe ser el centro de contestación permanente de la sociedad. La información y los debates libremente organizados entre estudiantes, personal docente y personal no docente de la Universidad constituyen el medio fundamental de esta contestación.
• Estos principios deberán ser garantizados, así como la presencia y libre expresión de las minorías, por un conjunto de reglas internas de cada establecimiento de enseñanza superior.

Sin embargo estas acciones que ha sido realizadas y que se siguen realizando, no han tenido el alcance necesario para que la toma de decisiones en nuestras universidades continúen descansando en círculos o cenáculos, que a pesar de su bien pregonada “preparación académica”, desconocen intencionalmente la dinámica cultural de las interacciones que ocurren entre la realidad, la sociedad y la naturaleza.

De lo anterior se puede derivar que la causa más determinante del fracaso de la universidad en nuestra cultura, es la no atención al principio de integralidad que la universidad como tal debe poseer. La acción de la educación superior actual se agota en el solo proveer al hombre de un bagaje intelectual y técnico que tiende en lo fundamental al fortalecimiento del egocentrismo y reflejado en la acción del yoismo. El principio de integralidad exige que a la par que se provea al hombre de esos contenidos indispensables a su cotidianidad, también se favorezcan en el acto mismo de educar, la descalificación del núcleo del yo como matriz de los obstáculos que se oponen a la consecución de ese hombre integral, asumir el balance de la esencia del sujeto al saber conjugar el egoísmo y el altruismo.

Nuestras universidades parecieran una entelequia definida como “aquello que es causa de si mismo; aquello que no necesita mas que de si para existir” siendo que ellas se nutren de la sabia que le provee el conocimiento en todo su esplendor aunque en la realidad existe una lucha entre el saber popular y el saber académico. Situación que se maneja con desprecio por los dueños del poder del conocimiento científico; y por ende, los propietarios del mundo. Este último sumido en la más espantosa de las miserias jamás conocidas mientras las especializaciones siguen enceradas en si mismas no dándoles soluciones a los problemas globales planteados.

Es por ello que hoy mas que nunca debemos asumir la necesidad de estremecer a la universidad con vista a humanizarla, con la intención de rehacerla. Universidad que comprenda necesariamente la suma total de la naturaleza humana y que sepa interpretar de manera cabal la naturaleza del ser humano, como un ser complejo, compuesto de cuerpo y alma en unión sustancial y dotado de potencias y capacidades.

Una universidad que articule los diferentes factores que forman la realidad, que muestre caminos para la construcción de una cosmovisión diferente y compleja, donde se garantice un conocimiento pertinente, se enseñe la condición humana, prepare al individuo para lo incierto y que permita curar en palabras de Morin “La Ceguera del Conocimiento”. Universidad con la cual tenemos que aprender a leer y reflexionar para la consolidación de una nueva praxis cultural, social y económica que permita vencer los obstáculos de un sistema injusto y en el cual muy pocos disfrutan de una buena calidad de vida a expensas de la pobreza de la mayoría.


Finalizo con la siguiente reflexion de Morin citando a Durkhein:

“Como decía de manera excelente Durkhein, el objeto de la educación no es darle al alumno cada vez mayor cantidad de conocimiento sino… construir en el un estado interior y profundo, una especie de polaridad del alma que lo oriente en un sentido definido no solo durante la infancia sino para la vida… esto significa indicar que aprender a vivir necesita no solo de conocimientos sino de la transformación, en el propio estado mental, del conocimiento adquirido en sapiencia y la incorporación de esta sapiencia a la vida”
Edgar Morin en La cabeza bien puesta,,,

keidys dijo...

Buenas noches estimados colegas y amigos, esperando que se encuentren bien, lo que le puedo decir sobre el extraordinario artículo de nuestro profesor Muñecas, es que la universidad es realmente el alma màter de una sociedad es la encargada de formar profesionales para el desarrollo de un país, pero para nadie es un secreto que desde hace rato estamos frente a una crisis universitaria que se debe a muchos factores tales como: el presupuesto financiero insuficiente, espacios adecuados, exceso de estudiantes y en algunos casos la falta de profesionales que profesen su vocación con verdadero amor para enseñar, es decir que transmitan sus saberes con pasión, así como lo decía en sus escritos Gabriela Mistral enseñándonos que el hombre tiene que amar para poder ser. Las universidades no deben preocuparse por ser el número uno en estadísticas de egreso profesionales, sino que esos egresos sean de calidad, con un sentido humano dirigido a la búsqueda de nuevos conocimientos. Este es el profesional que se necesita y que está reflejado en la publicación del profesor Muñecas en ese sentido no podemos estar orgulloso por ser la primera universidad en tener más egresados sino en egresar profesionales de calidad, pues si nos orgullecemos por la cantidad y no por la calidad tendemos a incrementar la crisis universitaria que vivimos ( no importa la cantidad sino la calidad) pues como decía nuestro compañero Alixon en conversaciones pasadas en que este tema es de fondo y no de forma, es por esto que se hace imprescindible renovar constantemente el currículo.
El docente por esencia es un líder, pero debe ser un líder con un liderazgo transformacional donde su función es ser creativo, estimulador intelectual, carismático, tolerante y sobre todo humanista. Considero que el líder universitario debe ser una persona con una visión de transformación que busque y desarrolle el conocimiento actualizada, pues el conocimiento esta allí compañeros esperando por todos nosotros.
Se despide con cariño Keidys.

Maria Gabriela Villarroel Sanabria dijo...

Antes que nada reciban mis mas cordiales saludos...Estimados Colegas quiero compartir este escrito con ustedes...

¿Estas estresado?

“Estoy estresado”, “no aguanto más este ritmo”… son expresiones muy habituales hoy en día. El estrés esta de moda (aunque siempre existió), pero como muchos otros conceptos puede resultar equivoco, por ende es una respuesta emocional, y puede definirse como una reacción humana ante determinadas circunstancias. En si mismo no es negativo, sino necesario. Lo negativo es su inadecuada acumulación.
Se suele creer que las emociones en general y el estrés en particular son algo perturbador del comportamiento. Sin embargo, un cierto nivel emocional es imprescindible para vivir adecuadamente, ya que facilita el rendimiento y la motivación haciéndonos más eficaces. Sin un cierto nivel de estrés no haríamos nada, no nos importaría nada, no nos esforzaríamos por nada, ¿Qué paradójico? ¿Tendría razones nuestro existir? Considero que no, pues el estar muy relajado no es algo deseable en si mismo. De este modo no podríamos por ejemplo, conducir (nos dormiríamos, nos despertaríamos…), o no podríamos estudiar, asistir a una reunión (Seminario de Generación de Relevo cohorte 2008- 20109), porque cada una de estas tareas como todas las demás requieren un grado de activación emocional, por debajo del cual no somos eficaces. Pero si las emociones son excesivas también se verá alterado nuestro rendimiento en cualquier tarea. Si estamos muy nerviosos o activados podremos cometer más errores al conducir, no nos centraremos al estudiar o perderemos los papeles en una reunión, en el trabajo entre otros.
Entonces para cada tarea existe un nivel óptimo de activación emocional, un cierto nivel de estrés, por debajo del cual no podremos rendir adecuadamente, y por encimas del cual o por exceso tampoco rendiremos o nos bloquearemos. Además si estos niveles de activación excesiva se mantienen durante un largo tiempo influirá en el desarrollo de diferentes trastornos.
Estimados colegas esta activación, el estrés, es una respuesta a una situación potencialmente peligrosa, e implica cambios en muchas partes del organismo (sistema nervioso, sistema hormonal, sistema inmunológico, sistema respiratorio, sistema gastrointestinal, sistema cardiovascular y sistema muscular). Por lo tanto, si esta respuesta se mantiene en el tiempo más allá de lo necesario, pueden darse una serie de alteraciones en esos sistemas.
Aunque comúnmente se considera al estrés como algo perjudicial, la vida sin estrés seria monótona y aburrida, pues le esta faltando a las personas, la fuerza creadora que puede ser fuente de motivación y paso previo a la concreción de metas; siempre solemos decir que el estrés es malo, tanto que si nos preguntan ¿Quieres estar estresado? Nuestra respuesta siempre va a ser negativa, para nuestra información el estrés no siempre es malo, de hecho la falta de estrés puede resultar en un estado de depresión, por eso Hans Selye (1907-1987) afirmar que existe dos tipos o formas de estrés: Uno positivo conocido como Eutres y el otro negativo denominado distrés, es por ello que los invito a conocer los antes mencionados.
Eutrés (estrés positivo): se manifiesta cuando los cambios que se producen en las personas ante la demanda externa se hace en armonía, es decir, si las respuestas son adecuadas al estimulo o para explicarlo de otra manera si están adaptadas a las normas fisiológicas del sujeto, se habla de eutrés o buen estrés, indispensable para el desarrollo, el funcionamiento del organismo y la adaptación al medio.
El Eustrés, representa aquel estrés donde el individuo interacciona con su estresor pero mantiene su mente abierta y creativa, la persona se manifiesta con placer, alegría, bienestar y equilibrio, y con ganas de satisfacer a su estresor; es así que la persona puede manifestar y expresar su talento especial como así también su imaginación e iniciativa. En resumen este tipo de estrés es un estado en el cual se potencia el mejoramiento del nivel intelectual de las ejecuciones cognitiva que provee la motivación. El eustrés es indispensable para nuestro funcionamiento y para nuestro desarrollo.
Distrés (estrés negativo): se manifiesta cuando las demandas del medio son excesivas, intensas y prolongadas, aun agradables y superan la capacidad de resistencia y la adaptación del organismo, es cuando llegamos al distrés o mal estrés. Cada factor de estrés tendrá por supuesto, una respuesta específica de acuerdo al agente causal, pero estará siempre acompañado “una respuesta complementaria biológica y común a todos esos factores y por lo tanto no especifica, es decir, independiente del tipo de factor causante y que se traduce por un conjunto de cambios y de reacciones biológicas y orgánicas de adaptación general.
Ya conocidos los tipos de estrés, cabe preguntar ¿Cómo sabemos que el estrés es positivo o negativo?, a continuación se describen las manifestaciones más comunes del eutrés y distrés:
Cuando es positivo: las actividades son placenteras pero a su vez agotadoras, se mantiene dentro de los límites fisiológicos del organismo. Cuando es negativo: el agotamiento es con afecciones graves, las situaciones y estímulos son displacenteros, las tareas son superiores a la capacidad, la estimulación o exigencia es escasa o muy simple en contexto desagradable.
Todos en algunos momentos de nuestras vidas nos hemos sentido estresados, por motivos múltiples como que ya no estudiamos con los mismos compañeros de clases, no queremos que nos cambien la maestra de preescolar, nuestros padres se separaron, se murió mi mascota, no pude terminar el trabajo para el día que correspondía, los estudiantes no asumen su responsabilidad con la universidad, no vino mi resolución del Consejo Universitario, entre otros que en este se nos puedan ocurrir, es decir, nuestras vidas a diario están llenas de actividades estresantes y de agentes estresores, eso no nos debe preocupar, ya que como se menciona en párrafos anteriores una vida sin estrés seria inanimada y hasta sin sentido. Lo importante es asumir estas situaciones como normales y tener la capacidad de afrontarlas, de no ser así empieza a manifestarse conflictos y afecciones en la salud.
Estimados colegas me despido invitándolos a estresarse de manera positiva, teniendo control de nuestros emociones, sentimientos, particularidades, fortalezas, debilidades, virtudes y defectos, las situaciones estresantes son llevaderas si nos proponemos que sea así.
“Caminante, he aquí tu camino, que hoy se inicia en compromiso. Si a tu paso por la senda te encuentras la cordillera, conviértete en leñador.
¡Adelante caminante! Ciro Cohen.

Luis dijo...

Estimados colegas, familia generación de relevo, y apreciado Doctor Alberto Muñeca. Para mi es un placer en este momento ser partícipe de la gran experiencia pedagógica generación de relevo y experimentar los profundos cambios educativos que hoy en día circulan en todos el ambiente universitario.
En esta oportunidad, es propicia la ocasión para brindarles unas sinceras palabras de reflexión pedagógica en el ámbito de lo geohistórico, lo político, lo cultural, lo social, como discurso de lo posible para lograr una educación integral, holistica, compleja, humanista, inclusiva, participativa, protagónica, que fortalezca el proceso educativo desde lo cultural.

Hablar de educación en América Latina hoy en día, significa reflexionar acerca de una serie de antagonismos y contradicciones políticas, económicas, culturales y sociales con las cuales ha venido coexistiendo desde tiempos de la conquista y colonización americana, que se fue institucionalizando permitiendo el avasallamiento de sus primeros pobladores. De tal manera que aun después declarada oficialmente libre e independiente a finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX, continuaría incrementándose el foco de crisis en todos los sectores (político, económico, social y cultural).
En tal sentido Sanoja y Vargas (1992) señalan: “La celebración de los 500 años del viaje transatlántico de Colón desde España hacia las islas antillanas constituye en este momento fuente de debates sobre la semántica y la significación histórica de aquel hecho” (p.7).
Son indudables los esfuerzos realizados hoy en día, por rescatar nuestra historia y con ella nuestros valores originarios, como parte del rencuentro con nosotros mismos, no es posible seguir con el discurso ingenuo que pretende cambiar los hechos históricos con fines de preservación de poder, como lo ocurrido en la invasión al continente americano por el ejercito imperialista español que genero muerte, destrucción, usurpación y control de la cultura, las tierras y del propio americano originario a partir del siglo XV, imponiendo su propia versión europeizada de los hechos por encima de la verdad histórica local.
Este panorama de intervencionismo se repite en el ámbito cultural y educativo a finales del siglo XX, auque de maneras distintas; luego de experimentar el trauma de la deuda externa y el déficit fiscal de la década de los años 80´, cuando se instaura en el país una visión corporativa de la educación, alejadas de nuestra verdadera realidad y necesidad, copiando modelos ajenos que fueron ajustado a situaciones especificas de esos países, incrementando aún más la débil situación político social del país.
El sistema educativo venezolano en los últimos años se ha visto vulnerado, tras la incursión brusca y negativa de antivalores, las cuales sobreponen los bienes materiales por encima de los valores humanos, degenerando en una crisis social donde impera el materialismo, la deshumanización, la pérdida de los sentimientos y su cultura, el desapego de lo ético, lo ancestral y la identidad nacional, el crimen, la corrupción, produciendo el socavamiento de las bases de la sociedad, debilitándola y dividiéndola hasta el punto de desvirtuar su verdadera intención formativa y transformadora.
Al respecto Cecodap (2004) expresa:
Los sistemas educativos enfrentan muchas dificultades para responder de forma efectiva a las demandas de una sociedad cada vez más compleja y desigual, sin garantizar el debido acceso a las diferentes etapas y modalidades de educación, sin garantizar tampoco la permanencia y el desarrollo del aprendizaje de la gran mayoría de estudiantes. p (1)

En Venezuela la aplicación de políticas pedagógicas sustentadas en el método positivista como “único camino educativo”, ha traído como consecuencia el desvió en la planificación y ejecución educativa de nuestras prioridades, la exclusión y el atraso en lo que a esta materia se refiere, permitiendo el desfase humano, y la dificultad para entender la complejidad de tales fenómenos y su trascender en el pensamiento de un nuevo tipo.
En cuanto al positivismo es preciso hacer referencia al planteamiento de Del Búfalo (1999), el cual aclara:
Esta metodología se reduce a interpretaciones de la información estadística, relegando a la esfera de lo sin sentido “metafísica” el tejido de las relaciones de fuerza que constituyen lo social y que le dan sentido (nitzcheanamente), es decir, su valor a los fenómenos sociales. En otras palabras el enunciado y el sentido permanecen atrapados en el socrático ámbito de qué y no el del quien. De ahí que el método positivista no logre resolver satisfactoriamente el problema de la base empírica, ni del estatus de la lógica como bien lo muestra Popper, en el convencionalismo metodológico reduccionista (p.60).
Una de las dicotomías provenientes del modelo moderno de legitimación de las ciencias es la contraposición surgida entre las ciencias naturales y las ciencias sociales. El positivismo expresó esta dicotomía, al distinguir las ciencias duras-naturales exactas y las ciencias blandas-sociales o inexactas, las ciencias y las no ciencias, provocando la división y conformación de dos culturas autónomas y en gran medida contrapuestas: la científica y la humanística.
Este modelo, sobrepuso las ciencias por encima del saber cotidiano, negando el legado milenario de nuestros indígenas y afrodescendientes por considerarlos empíricos, e incluso pretendió dotarlos de un conocimiento exacto sobre la naturaleza con fines de uniformidad y dominación obstaculizando todo camino contrario al ya instituido. El resto de los saberes, al igual que el del indígena, corrieron con la misma suerte, originando problemas sociales, pues históricamente fueron relegados y satanizados como bárbaros y posteriormente fueron sometidos a la degradación humana por medio de numerosos libros y textos educativos que dieron la vuelta al mundo, otorgándole al indígena poca credibilidad histórica.
Es momento de atrevemos a cuestionar y pensar diferente, problematizando, dando paso a teóricas innovadoras, integrando cada una de las áreas del saber de forma horizontal, con ideas complejas, integrales, éticas, criticas y holisticas. La creatividad es también un acontecer social indisolublemente ligado al desarrollo humano, lo material y también los medios tecnológicos, por lo que no se puede educar al margen del desarrollo del propio hombre, ni de las condiciones de vida y educación en que este se desarrolla sin recurrir a la innovación de las ideas y la ética en su accionar educativo..
Cada pueblo tiene su cultura, en dependencia de la cual se crean valores y se recrean en función de las necesidades socioculturales de la época. La cultura debe ser entendida como un conjunto de valores materiales y espirituales, así como de los procedimientos para crearlos, aplicarlos y transmitirlos, obtenida por el hombre en el proceso de la práctica social, es un fenómeno histórico que se desarrolla en dependencia del cambio de las formaciones económicas sociales.
La cultura tiene doble función: una reproductiva, y otra, generadora o creativa, revelándose en esta última, la relación cultura – creatividad - valor, lo que presupone tener en cuenta un enfoque dialéctico y cultural en el estudio de la creatividad, y no solamente entenderla en el sentido artístico. Es preciso asumir el vínculo necesario que debe existir entre la escuela y la comunidad. En este sentido, Chivas (1992) asume que “Cada escuela tiene su entorno específico, y dentro de él se debe potenciar las tradiciones que pueden facilitar la creatividad. Incluso, determinadas construcciones conscientes pueden facilitarla; porque la cultura comunitaria no es solamente un problema de tradiciones, es también un problema de cultura consciente.” (p.5).
Hoy más que nunca, resulta necesario repensar la educación, con el fin de orientar una nueva vida, con principios de autonomía, espiritualidad, de convivencia, de libertad y responsabilidad. Según Bárcenas y Mélich, en su obra: la Educación como acontecimiento ético. (2000), sostienen: que no puede existir pedagogía sin referentes de la memoria, lo cual genera por ende la presencia de una pedagogía radical y el papel fundamental del hecho geohistórico. De esta forma, por medio de un aprendizaje basado en la memoria histórica podemos erradicar estas desigualdades sociales.
Por medio de una pedagogía cartográfica podemos reconstruir la evolución espacial de nuestro país y valorar la acción transformadora humana. El territorio del Estado moderno esta compuesto por la tierra firme, los mares, los lagos los ríos, el suelo, el subsuelo y el espacio aéreo; en las cuales convivieron los antiguos pobladores indígenas hace 25000 años atrás impartiendo sus propia particularidades que posteriormente fueron replazazas por la cultura colonial asumiendo un modelo espacial europeizado distorcionante, que condujeron luego a su descolonización e independencia del territorio venezolano para 1830, para posteriormente proseguir casi sin variante al modelo espacial actual marcado por las desigualdades y la fragmentación que a su vez funciona como parcela entre las personas que habitan estas tierras, desencadenado en el sectarismo y la fragmentación del pensamiento. En estos tiempos de cambios y avances podemos superar estas barreras por medio de la informática, el Internet puede ayudarnos a acceder a la información en el momento en que se desarrollan los hechos y darnos una visión pedagógica a escalas mundial, regional y local.
En este sentido es necesario rescatar las ideas integracionistas de nuestro Libertador Simón Bolívar, las cuales incentivan a la integralidad, la inclusión, la originalidad, la investigación, la creación, el debate y orientación de las políticas educativas del país, que atiende y da respuesta a todos y cada uno de los grupos humanos y sus períodos vida por igual, con participación de todos los estratos educativos, incluso el indígena y de la afrodescendencia, dándole continuidad filosófica.
En este orden de ideas. Larosa y Skilar (2003) Señalan al respecto:
Es preciso desaprender los gestos que imitan viejos patrones, aquellos en los que subyacen ideas de segunda mano, ideas pequeñas, mezquinas, ideas que agrupan a los unos en contra de los otros, ideas que hacen mayorías, ese poder de hecho bajo el cual el autentico poder, el poder de decisión para la acción libre, queda eliminado. Descreer para erradicar el miedo, y liberar el poder, el humano, poder que corresponde a una conciencia abierta. (P.334).
El docente en este sentido debe dar paso a la renovación del pensamiento y no frenar el constante movimiento y dinamismo en que estas se encuentran hoy en día, debe ir al ritmo de los avances educativos, permitir el dialogo de saberes, propiciando el rescate de los saberes desplazados (cotidiano-valores-creencias); reconocer el aporte de las culturas (precedentes- coexistentes- no dominantes); considerar el espacio común (personas diferentes- extraños morales- encontrar el bien común); saberes religiosos y esotéricos (que aportan valores comunitarios) y por ultimo la reevaluación de las creencias (como elemento renovador del alma), tal como lo plantea Sotolongo y Delgado (2006).
El Docente en la actualidad debe asumir el rol que le exige la sociedad, debe apartarse del precario camino del método y debe ampliar el horizonte transdisciplinario con amplio sentido histórico-social apoyado en lo avances tecnológicos pero con visión critica, ética y humanismo, dirigido a restablecer el sentir, el pensar, el actuar y el convivir visto desde el prisma del devenir humano complejo, que no es mas que una enseñanza Geohistórica. Es necesario resaltar que solamente en colectivo, por medio de la convivencia, la tolerancia y el respeto se pueden producir los cambios trascendentales de la humanidad sin hegemonía de clases.
En tal sentido, es necesario hacer justicia socio cultural al indígena venezolano para reconocer por medio de estos la amplia diversidad cultural nacional existente, para que haya respeto y entendimiento entre las mayorías “Culturalmente criollizada” y las minorías históricamente excluidas “la indígena y la afrodecendiente”, para entender y darle participación también a los demás grupos humanos que conforman nuestra sociedad moderna los discapacitados, las personas de la tercera edad, el genero femenino, la homosexual y las personas que padecen alguna enfermedad contagiosa o Terminal. El sistema educativo es la herramienta hacía la emancipación, la convivencia cultural entre los venezolanos criollizados o no indígenas y el indígena permitiendo la formación pluricultural, por tal motivo una de mis propuesta va dirigida a la incorporación de elementos del modo de vida de los Waraos dentro de las escuelas para que funcionen como espacios de convivencia e intercambio cultural, apoyado en los preceptos del enfoque geohistórico.

Desarrollo Histórico de la Cartografía.


La representación de la superficie terrestre ha preocupado al hombre desde hace siglos. Primero fue por el simple interés de conocer y determinar los terrenos que ocupaba, pero luego fue con el desarrollo de la navegación cuando la necesidad de los mapas se hizo evidente. En esos deseos por saber como era el mundo para poderlo reproducir gráficamente, influyeron también las creencias y los conceptos filosóficos de cada cultura. Pasada la etapa de las Antillas Británicas, los antiguos griegos, con sus conocimientos matemáticos y astronómicos, establecieron las bases científicas para indicar en los mapas las observaciones que se iban reproduciendo en los viajes.

Puede decirse que a partir del siglo II, cuando Claudio Ptolomeo reunió y publicó los conocimientos, la cartografía fue avanzando lentamente, hasta llegar a la era de los grandes navegantes y los descubrimientos geográficos. En este sentido, la época de mayor esplendor correspondió a los siglos XV y XVI, gracias a los esfuerzos de los navegantes-cartógrafos. Es preciso recordar en esa época a Juan de la Cosa, geógrafo y navegante español que acompañó a Colón en dos viajes a América, a donde volvió a ir con Alonso de Ojeda y otros; realizó un mapa de África y otro de los descubrimientos en el nuevo continente.

Sebastiano Caboto, navegante Veneciano realizó varias expediciones, elaboró un mapamundi que se imprimiría en 1.554. Es importante recordar también a Mercator, geógrafo Alemán que entre otras publicaciones realizó el Atlas Sive Cosmo y que difundió la Proyección Cilíndrica.

La progresiva aproximación de los mapas a la realidad se ha producido por el desarrollo de la representación al poder transferir el creciente conocimiento de los países al contenido del mapa. Se pueden distinguir tres etapas:

• Los primeros mapas reproducen líneas de costas, corrientes de agua e itinerarios de viaje; también registran lugares, montañas y masas de agua situadas en las sucesivas direcciones de la Rosa de los Vientos. Estos conceptos y reproducciones lineales predominaron hasta finales del siglo XV, donde también se pusieron de manifiesto los Portulanos y las Cartas Náuticas.

• La Segunda etapa del desarrollo cartográfico corresponde a las representaciones de superficies conseguidas por medio de la determinación de la posición recíproca de muchos puntos y con la ayuda de la planimetría. Asimismo tenía en cuenta la escala y se empleaba la perspectiva a vista de pájaro. El estilo de cerros en forma de “toperas”, caracteriza esta etapa. (siglos XVI y XVII), que no se proponía representar altitudes sino únicamente determinar la posición de las mismas. El mérito es para A. Ortelius y G. Mercator, por haber encontrado en esta época expresiones formales y gráficas para la representación de superficies y el haberse interesado en los métodos de proyección cartográfica.

Antes que la tercera etapa del desarrollo pudiera expresar el aspecto del terreno, antes aún de que hubiese mediciones de alturas posibles, tuvieron que existir las premisas de las triangulaciones. Con los trabajos de C.F.Cassini y de J.O. Cassini en Francia, efectuadas hace unos dos siglos, se consiguió que, al mismo tiempo que se ampliaba la enseñanza de la elaboración del mapa, fuese posible la iniciación de los levantamientos topográficos. Los perfiles construidos a medidas entre el arte y la realidad, y las perspectivas paisajísticas, métodos empleados hasta entonces para la reproducción de las formas del terreno, fueron remplazados por la altimetría y la geometría, que a la ves dio el impulso para un posterior desarrollo de la representación del terreno. Se emplearon los métodos topográficos para obtener curvas de nivel equidistantes, como lo hizo Dupain Triel en 1.701, o bien se sustituyeron las normales de configuración no geométricas, por las normales de pendiente, como logro Lehhana en 1.799, con las cuales se ponían de manifiesto principalmente las pendientes del terreno.

El desarrollo de la representación cartográfica del terreno se caracteriza por el establecimiento de la Hipsometría debido a A.Pumboldt, la utilización de tintas hipsométricas por E.Sydow, la ampliación de la técnica del relieve por pendientes al relieve por sombreado en el mapa de normales de Suiza de Dufour, el desarrollo del dibujo de rocas combinadas con curvas de nivel en el atlas Suizo de Sigfried, el principio del relieve por colores según K. Penck, el establecimiento de una escala de tonos a partir de la perspectiva aérea, por la cual en el curso de las últimas décadas se han impuesto métodos de sombreado y las variadas combinaciones de métodos de representación aislados, que se han hecho muy potentes en los llamados mapas de “estilo Suizo”. La sustitución de algunas de estas técnicas por otras no solo mantuvo relación con el progreso en los sistemas de medición y con el empleo de nuevos instrumentos como la fotogrametría, sino que en muchos casos estuvo también condicionada por el desarrollo de las técnicas de reproducción e impresión, por ejemplo la sustitución del grabado en madera por el grabado en cobre, la reproducción de medios tonos gracias al invento de la litografía o la transformación de los medios tonos en puntos de trama por medios de la fotografía y el offset.

• La última etapa del desarrollo cartográfico todavía no ha concluido. Del mismo modo que la representación cartográfica de la forma esférica aproximada de la tierra sobre un plano no resulta exacta en lo que se refiere a la fidelidad de las distancias, superficies y ángulos, la reproducción de la tercera dimensión se limita a una simulación por medio de la superficie de papel no plana. Solo cuando las representaciones simbólicas puedan despertar también percepciones, la representación del terreno podría permitir la obtención de conceptos espaciales que reuniesen la exactitud geométrica y la evidencia. Con esto se cierra el círculo. Si el mapa solo fue en el principio la representación de una observación llena de fantasía y más tarde el testimonio de un saber abstracto, hoy en día es una representación tanto técnica y científica como artística, en la que están unidas la ciencia y la observación.


Prof.: Luís Álvarez